Tal día como hoy, hace nada más y
nada menos que casi Ochocientos años (799 para ser exactos, me
adelanto un año porque no quiero esperar 365 días para escribir
esta entrada) murió en Ávila el Rey Alfonso VIII de Castilla,
llamado el de Las Navas, al haber sido el principal comandante de la
Coalición de Reinos Cristianos contra el Califa Miramamolín, líder
de los Almohades que no hacía mucho habían terminado de invadir
Al-Ándalus. Hay que recordar muy por encima, que Ál-Ándalus había
sido un “imperio” sin calidad de tal, con gobierno musulmán pero
de población mayoritariamente Cristiana, los llamados Mozárabes,
hasta la llegada de los Almohades, que podríamos considerar como los
Salafistas o Fundamentalistas Islámicos de la época.
Al predicar Inocencio III la Cruzada
contra el Imperio Almohade en el Sur de la Península Ibérica, los
Reyes de Aragón, Pedro II, y de Navarra, Sancho VII, llamado el
Fuerte, probablemente el Mas Grande de los Reyes Navarros, se unieron
a la empresa de Alfonso VIII por la Reconquista, dando lugar a la
enorme Batalla de Las Navas de Tolosa. Junto a las españolas órdenes
de Santiago y Calatrava, se unieron también las órdenes de Malta y
el Temple.
De aquella batalla, cuyo fin histórico
resultó el debilitamiento del Imperio Almohade que facilitó la
incursión de los Castellanos en los territorios controlados por el
Islam, surgió también la Leyenda de Las Cadenas de Navarra.
La Leyenda es tal pues, si bien hoy se
identifican completamente, el origen no es ni claro ni el todo
creíble. Resulta que el Rey que nos ocupa era el Jefe de los demás
(ta empezaba Castilla a querer ponerse a la cabeza de todo, ésto no
es de antesdeayer...) sin embargo, quien brisó sus armas con motivo
de la Batalla fue Sancho de Navarra... ¿y eso?
Pues cuenta la Leyenda que las tropas
de Cruzados comandadas por el Rey Navarro -puede que ya al grito de
Dios y Rey- rompieron las cadenas que rodeaban la Tienda de Campaña
del Califa y arrebataron del turbante de aquél una esmeralda, que
desde entonces figuran en las Armas Reales de Navarra.
![]() |
fotografía de la Plaza de España del amigo Juan Manuel Jiménez, del Blog Sevilla Daily Photo |
Y vamos a la harina: en la Plaza de
España, como no, aparece no una sino varias veces el escudo de Armas
de aquél primigenio Reino, Madre de Euskalherría pese a quien pese
de un lado y otro, con sus correspondientes cadenas. Una porción de
las, supuestamente, originales, se conservan en Roncesvalles, adonde
fueron llevadas desde el Sagrado Templo de Iratxe, a las faldas del
no menos Sagrado Montejurra (si alguien que vaya leyendo ésto sabe
por donde andan mis tiros, ya sabe, DPFR) y son las que han dado
diseño al actual escudo oficial de la Comunidad Foral de Navarra.
Pero vayamos a la Historia en lugar de
a las Leyendas: Al ser el Reino de Navarra uno de los más antiguos
de Europa, vuelta al pese a quien pese, llevaba también una de las
Armas más simples. Los escudos Plenos, o Rasos, son aquellos que
sólo estan compuestos por un esmalte o un metal, sin pieza ni mueble
alguno. Las Armas de los Reyes de Navarra fueron en un principio un
escudo y estandarte de Gules, liso, sin nada. Tiempo después, como
Escudo de Batalla, fue reforzado con una Bloca, esto es, una pieza de
metal en forma de dos cruces sin otra finalidad que la práctica, de
endurecer aún más el Arma Defensiva.
![]() |
Escudo de Navarra en la Plaza de España, fotografía del Blog Leyendas de Sevilla |
Quiso la casualidad que, siglos
después, cuando se creara el cuartelado que debería servir como
representación de la Comunidad Autónoma Vasca, en principio fuera a
llevar en cuarto campo las cadenas de Navarra. Al ser dividida
Euskalherría en dos unidades administrativas distintas, Euskadi y
Navarra, se eliminaron las cadenas de éste escudo, quedando un campo
de gules liso. No es, pues, que no esté Navarra en el escudo
Euskaldún, sino que está en su máxima pureza.
Así pues, la imagen de éste escudo,
con ésta Bloca, pudo ser identificado con las cadenas que,
efectivamente, rompieron los bravos navarros (guipuzcoános y
alaveses incluídos, sólo el Señorío de Vizcaya estaba entonces en
territorio castellano) y, es verdad, pudieron ser colocadas, pero a
modo de bordura, entorno al mueble ya representado. Con el tiempo,
una alteración daría lugar a la representación que hoy conocemos.
Sí es más probable que la Esmeralda hubiera provenido completamente
de la Batalla de las Navas, ya que en el escudo anterior no había
ningún elemento siquiera parecido.
Fotografía de la Puerta de Navarra de la Plaza de España, del blog Leyendas de Sevilla |
Habría que señalar también que
Sancho VII tuvo por Armas Personales, durante todo su reinado (ni
rastro de las cadenas, oiga...) un águila de Sable, como Sello, que
fue dispuesto sobre el tradicional campo de Gules del Reino. El
llamado en euskera Arrano Beltza (águila negra) que hoy se
representa normalmente en una bandera amarilla, más parecida al
estandarte del Sacro Imperio Romano Germánico, pero que más
correctamente, desde un punto de vista historicista y heráldico,
debería venir en un paño rojo, como el Blasón Pleno de Gules de la
Vieja Nafarroa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario