viernes, 11 de octubre de 2013

Cristóbal Colón



12 de Octubre:

Bueno... pues menuda fecha, ¿no?
Normalmente, voy publicando entradas porque “viene a cuento”, o a “Santo de”... como en el caso de San Francisco de Borja.
Así, hoy la verdad es que me encuentro yo en una situación de duda: ¿A qué le dedico yo la entrada del 12 de Octubre?

Podría volver a la Corona de Aragón como hice en la última entrada a propósito de las Armas del Reino de Valencia, para buscar las representaciones de la Virgen del Pilar en Sevilla y su presencia Heráldica, que la tienen; pero ya me he cansado de palos (heráldicos de gules, de los otros aún me quedan muchos por llevarme, seguro) por el momento. Además, a éste blog seguro que le queda mucho tiempo de vida y quedarán otros Días del Pilar en que pueda cumplir debidamente.
Podría hacer un recorrido por los Escudos de España que se pueden encontrar por toda la geografía arquitectónica Sevillana, que los hay de todos los tipos y todas las épocas. Pero precisamente por ello, voy a dejarlos para otras fechas, para darles a cada uno su mención debida.

Podría pegarle un repaso a muchas cosas, pero como estoy aún en los albores de este Blog, seguiré las leyes consuetudinarias de la Heráldica: quedar en los orígenes.

En los orígenes, la Heráldica era un método de identificación completamente personal. Cada Caballero, cada Persona, tenía sus Armas. Después, los Nobles dieron sus Armas a sus Señoríos y con ello nacieron los Escudos Locales; los Reyes se las dieron a sus Realengos y con ellas nacieron los Escudos Reales y Nacionales. Pero la Heráldica, en origen, es Gentilicia, Personal. De ahí el sobre nombre de la “Ciencia Heróica” con el que la denominamos los que nos consideramos, en mayor o menor medida, Heraldistas.

Así que, en los orígenes, éste día es Histórico por la gesta de varios hombres, unos cientoveinte en realidad, todos y cada uno de ellos Héroes que pueden consultarse en éste enlace:

Pero quien en su momento puso mayor empeño y convenció a aquellos intrépidos marineros, comandados por unos avezados navegantes del Reino de Sevilla, ahora provincia de Huelva, los Hermanos Pinzón, en una flotilla propiedad de Juan de la Cosa, fue quien finalmente llevó la fama.
Algo de lana también cardó, desde luego, hasta llegar a ser una de las figuras más importantes de la Historia.

Cristóbal Colón puso pie en tierra un 12 de Octubre, de 1492 exactamente, avisado por la garganta de un Sevillano, Rodrigo de Triana, y dio con ello comienzo a la época de mayor esplendor de la Cultura Hispánica y concretamente de la Ciudad de Sevilla, en la que, aunque no volvieron a plantar su Trono los Reyes como los de la Dinastía Borgoña (de San Fernando a Pedro el Justiciero -un Castro no puede aceptar lo del Cruel, y un Sevillano no debería hacerlo), sí fue Centro del Mundo, ya no del Mundo conocido, sino del Mundo “mundial”, que diría un niño chico.

Tanto fue así que aquí se halla la Milla Cero del Mundo, de la que, gracias a que a Colón le dio por largar velas a poniente, partieron años después Magallanes y Vasco de Gama, pero eso es otra Historia...

Cristóbal Colón, o Cristóforo Colombo, dicen que descansa entre estos dos mundos. Las pruebas forenses que hace años pretendían terminar con la polémica de la situación de los restos del Gran Almirante terminaron siendo otro lazo de unión entre Todas las Españas, las Primigenias Peninsulares, y las Americanas. Su cuerpo se trasladó de la Catedral de Santo Domingo a la de Sevilla, sí... pero no del Todo. Una parte de los restos mortales de Colón se encuentran en aquél otro Túmulo. Desde el momento en que inicié éste Blog venía deseando rendirle mi homenaje a aquél hombre, como queda clara en la imagen que he escogido como cabecera del mismo.

Cristóbal Colón llegó también a los pies del Trono de los Reyes de Castilla y Aragón, a puntito de ser de España, en una época en la que despuntaba la modernidad. Es el vivo ejemplo de una Clase, la Burguesía, que sin el marchamo de los Nobles ni los Hidalgos, consiguió, con sólo su esfuerzo, ponerse al lado de los Reyes. Hoy sin casi esfuerzo, sólo con desverguenza, cualquier hijo de nadie o de a saber quién se hace rico, pero los Honores no se ganan con dinero, y la época de nacimiento de la burguesía, de la que Colón puede ser el mayor exponente, vio muchos como él ganarse honores al tiempo que fortuna.

Como villano extranjero,
sin privilegios de Sangre,
desconocido el Blasón,
aquél bueno de Colón
fue a pies de Sus Majestades

De Castilla y Aragón
nuestros Católicos Reyes
respondieron a Colón
con una ristra de Leyes.

Capitulaciones regias,
soberanas encomiendas
y promesas de una hacienda
si cumpliera la proeza.

Y allá fue Colón, constante,
galardón de suerte impávida,
a refugiarse en la Rábida
hasta tener lo bastante
con lo que armar una flota
y partir -locura loca-
a donde no hay más levante.

Volvió con oro y noticias
de una civilización extraña.
Creyó venir para España
con el Camino a las Indias...

Y dejo ya de versar, una afición exigente como para que un penitente servidor quiera arrogar.

Con el oro que se trajo, Colón ganó un reconocimiento sobradamente merecido que perdura y perdurará los Siglos. No sólo conquistó una Tierra para un Reino, uno más de los que había desperdigados por la convulsa Europa del Renacimiento, sino que abrió la conciencia global a un concepto completamente novedoso del mundo. El mundo ya no terminaba en el Mar, el mundo era completamente Nuevo... y aquél concepto, del Nuevo Mundo, le dió un Lema, también Rimado, que terminó por componer, por sí mismo, el Escudo:

“Para Castilla y León, Nuevo Mundo vio Colón”

Uno que se lo pregunta todo, atendiendo a la métrica de la rima, y teniendo en cuenta la situación política del momento histórico, y más aún, atendiendo a que el que vio la Tierra fuera nuestro paisano Rodrigo, le resulta más posible otra versión que también se conoce:

A Castilla y Aragón, Nuevo Mundo dio Colón”.

Ciertamente más exacta: Colón no se limitó a ver el Mundo, sino que lo Tomó para sus Patrocinadores, que no era sólo Isabel, Reina de Castilla y León, sino también Fernando, Rey de Aragón, que de hecho, por aquellas fechas, era el que realmente tenía el poderío económico, territorial y político.

El Blasón que fue concedido a Cristóbal Colón sufrió, no mucho después, una brisura importante. Si primeramente disponía en Cuarto Cuartel el Antiguo Blasón de su Familia (en oro bnda de azur y jefe de sinople) fue despuéss sustituido por cinco anclas, y complementadas las islas de oro en ondas de plata con una orilla, representando que se había descubierto finalmente el Continente Americano, pero en un desbarajuste Heráldico importante.

En el Monasterio de la Rábida, al que no hace mucho realicé una visita de la que guardo un recuerdo bellísimo -estar donde la Civilización Hispánica y Europea, así como el Cristianismo, se lanzó a conquistar el Mundo, es una sensación estremecedora- y una fotografía: la del Blasón de Cristóbal Colón, el hombre que, nada más y nada menos, descubrió América.






PD- Feliz Fiesta a todos los que, si leen estas líneas, entienden lo que digo. Dadle las gracias a aquél marinero de Poniente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario